por Sandalio Gómez | 31 Ago, 2021 | Noticias
La negociación sobre el fichaje del jugador más importante del fútbol actual mantiene en vilo a una gran parte de los medios de comunicación y de la opinión pública. Dos colosos frente a frente, Real Madrid y PSG, con el jugador en medio de dos poderosas instituciones, no es un invitado de piedra. ¿Lucha de egos? Un NO rotundo, simplemente están dando una lección teórica de cómo hay que afrontar una negociación.
Analicemos a los protagonistas:
1. El jugador objeto de deseo por parte de ambos clubes
Es el alumno más privilegiado que está en primera fila observando los movimientos de uno y de otro. No hace falta que hable demasiado, aunque cuando ha sido necesario lo ha hecho; más bien actúa. Quiere respetar al club que apostó por él cuando tenía 18 años y salir con elegancia y, para ello, advierte de cuáles son sus intenciones. Su primer deseo es salir ya del PSG y fichar por el Real Madrid. Si no es posible el acuerdo, se quedaría jugando a tope en su club esta temporada y a primeros de año firmaría un contrato con el Madrid que tendría fecha de inicio en junio del año 2022.
Quiere jugar en otra Liga más potente, pertenecer a uno de los clubes más importantes del mundo, ser el jugador franquicia del Real Madrid, optar al balón de oro y a ganar Liga y Champions; en cualquier caso, sentirse libre para tomar su decisión sin estar atado un contrato de por vida con su actual club. Desea crecer profesionalmente y conseguir una proyección a nivel mundial. Por esas razones, no aceptaría las ofertas de renovación que a lo largo de la temporada le presente el PSG. Esa es su voluntad a fecha de hoy. Así lo ha manifestado con claridad y espera con relativa tranquilidad el desenlace.
2. El PSG
Los dueños del PSG están acostumbrados a comprar todo lo que desean con dinero y, hasta ahora, les ha funcionado muy bien. Por ese motivo no entienden las razones que llevan a Mbappé a rechazar las ofertas al alza que le han ido ofreciendo, hasta seis, para que renueve su contrato. No se rinden y piensan que tienen nueve meses más para convencerle. El jugar al lado de Messi y Neymar es una baza importante que quieren aprovechar. Para ellos, en el fondo, no se trata de aceptar una cantidad u otra mayor que les pueda ofrecer el Madrid. Si nos fijamos, en ningún momento han concretado cantidad por la que estarían dispuestos a desprenderse del jugador; de esa manera mantienen la libertad de seguir diciendo que la cantidad que le ofrecen no es suficiente.
Se hacen los sordos y se niegan a admitir la salida del jugador. Quieren humillar al Real Madrid y demostrarle que no se trata de dinero, porque a ellos les sobra, sino de amor propio herido al no haber logrado convencer al jugador. No aceptan ser espectadores del idilio Mbappé-Real Madrid con su consentimiento, y la demostración palpable es que son capaces hasta de renunciar nada menos que a 180 millones de euros, y de paso a lograr un mayor equilibrio en sus cuentas. Han supeditado la estrategia de negociación a sus objetivos: Mantener al jugador y evitar una derrota ante el poderoso Real Madrid, que les dejara una imagen de fracasados ante el mundo del fútbol. Saben el riesgo que corren y lo aceptan: perder al jugador la temporada que viene por cero euros. La soberbia es mala consejera.
3. El Real Madrid
Tiene todas las bazas a su favor, siempre que no pierda los nervios. Es lógico, por muchas razones, que quieran tener al jugador ya, pero la posibilidad de cerrar un acuerdo en cuatro meses con un coste mucho menor (alguna prima de fichaje tendrán que pagar al jugador), les otorga un margen y una posición muy ventajosa, siempre que exista el deseo del jugador de mantener su apuesta por el Real Madrid. Han dado un paso adelante al ofrecer una cantidad importante y demostrar al jugador que apuestan de verdad por él, que no van de farol. Solo les queda esperar firmes hasta el final y comprobar de verdad la disposición real del PSG. Su estrategia está siendo muy buena y la única posible a seguir.
El resultado de la negociación es una incógnita en estos momentos, solo hay que comprobar si la soberbia del dinero le impide aceptar con realismo la situación tal como es, obtener una buena cantidad de dinero y no retener en el club a un jugador clave en contra de su voluntad. Por su parte, el Real Madrid debe permanecer impávido, mantener su postura, seguir el contacto estrecho con el jugador y prepararse —en el caso de que la negociación no llegue a buen puerto—, a fondo para darle todo su apoyo en la estrategia de acoso y derribo al que el PSG va a someter al jugador.
Un pronóstico: La soberbia suele ser más poderosa que el sentido común, aunque hasta el último momento nunca hay que bajar los brazos. La experiencia así lo aconseja.
por Sandalio Gómez | 27 Ago, 2021 | Noticias
Un director general de una empresa no debe estar supeditado a las indicaciones de su director económico-financiero —responsable del departamento staff que suele acumular más poder de entre todos los directivos—. En esa denominación, económico-financiero, se esconden diferentes realidades y significados que es muy conveniente esclarecer.
Estas reflexiones van dirigidas a cualquier persona que no provenga del área de Contabilidad y Finanzas y se apoya en el sentido común. Los demás (contables y financieros) absténgase, por favor, porque estas reflexiones son demasiado elementales para un experto.
Vamos a ir paso a paso para descubrir su verdadero significado:
1. El contable
En la base de todo se sitúa lo que llamamos la Contabilidad General o la Contabilidad Financiera. La labor del contable consiste en anotar, ordenar y valorar cada una de las operaciones que se realizan en el desarrollo de la actividad de la empresa que tengan un impacto económico. El resultado final se presenta de forma sintética, referido a una fecha concreta, de acuerdo a unas normas de general aplicación denominadas Principios Contables. Para realizar su labor, utiliza una “jerga técnica” que impide a los demás una fácil comprensión.
El principal objetivo de la contabilidad es obtener un fiel reflejo de la situación patrimonial de la empresa. Describe la situación a fecha fija y la evolución sufrida en un periodo determinado. Sus informes más relevantes son el Balance, el Flujo de Fondos y la Cuenta de Resultados. Cualquier directivo o emprendedor no tiene por qué saber cómo se construye esta información, que es tarea de los contables, sino entender bien su significado y utilizarlo para desarrollar la estrategia de futuro de la empresa.
Es curioso que los profesores que enseñan contabilidad insisten en demostrar lo fáciles que son de entender los términos contables, en vez de dedicarse a explicar cómo utilizar la información que facilitan los contables, con el objetivo de tomar las decisiones adecuadas a la estrategia de negocio. El resultado es muy sencillo: los no contables desconectan de esa jerga porque no logran entenderla y se mantienen al margen (que, en ocasiones, parece ser la situación ideal para los contables), ya que nadie se atreve a poner en tela de juicio sus opiniones.
Recomendación al mirar un Balance:
Hay que centrarse en la información más importante que facilita: conocer la situación patrimonial de la empresa. Para ello, cuando el contable presente el Balance, no hay que despistarse intentando comprender todos los números y hacer en primer lugar un simple cálculo:
Al importe total del Activo (asegurando que refleje un valor real), hay que restarle el importe total de las deudas de todo tipo. El resultado es el Patrimonio Neto real de la empresa. Si no te caes del susto, puedes seguir investigando más cosas interesantes; al menos sabrás de entrada si tienes una empresa viva.
El Flujo de Fondos nos permite comparar los Balances en dos fechas consecutivas y analizar la evolución de sus principales cuentas.
Recomendación al mirar la Cuenta de Resultados:
Es interesante fijarse en los resultados antes de saber cómo estás financiado, es decir, antes de aplicar los intereses de la deuda y las amortizaciones, que es el famoso EBITDA. Después, hay que mirar el resultado final que se obtiene antes de repartir dividendos.
Debes tener en cuenta que la amortización disminuye el valor de los bienes, pero no supone salida de dinero, por lo que es necesario que a los resultados finales que ofrece la Cuenta de Resultados le sumes la amortización para calcular el Cash Flow o dinero que tienes disponible en caja.
2. El económico, también llamado “controller”
Entramos de lleno en la llamada Contabilidad de Costes, que presenta en detalle una información importante; dónde se producen los gastos y los ingresos que figuran en la Contabilidad Financiera. Su principal función consiste en ayudar a los departamentos a elaborar su presupuesto de gastos y, en su caso, los de ingresos.
A partir de ahí, elaborar unas previsiones de gastos e ingresos, unos resultados previsionales y un proceso de gestión que permita controlarlos a lo largo del ejercicio. Es un elemento importante de gestión y control que permite adoptar medidas de corrección en caso de desviaciones, y tomar con rapidez las decisiones más oportunas. Facilita una información básica para calcular los precios de venta de los productos o servicios que ofrece la empresa y asegurar el margen de rentabilidad necesario. Al mismo tiempo, es muy útil para conseguir el autocontrol y compromiso de cada responsable sobre el funcionamiento de su área de actividad.
El problema fundamental está en conseguir una previsión que sea realista y realizar una supervisión y control que sea eficaz y eficiente a lo largo del ejercicio, sin poner a nadie en evidencia antes de tiempo.
Recomendación para el controller:
Debe ser una persona con las ideas muy claras de cuál es su función, con grandes dosis de humildad y persuasión, con capacidad de interpretar los números y estar dispuesto siempre a ayudar antes que acusar. Un excesivo poder del controller suele ser nefasto para crear un buen clima de entendimiento y trabajo dentro del equipo directivo. Se requiere firmeza, mano izquierda y persuasión, a partes iguales.
3. El financiero
En el ámbito financiero se descubre una función complementaria pero distinta a las anteriores, que no suele ser bien interpretada. Hay que evitar algo que sucede con demasiada frecuencia: reducirla casi exclusivamente a la búsqueda imperiosa de dinero para pagar cada mes las nóminas de los empleados y atender a los proveedores y a los bancos. Es verdad que es uno de los aspectos importantes de su función y que debe cuidar con atención, pero no es su única función.
¿A qué debe dedicarse un financiero además de cubrir en el corto plazo las necesidades financieras?
A elaborar propuestas razonadas y razonables de cómo incrementar la rentabilidad de los fondos propios a medio plazo; proponer un nivel de endeudamiento razonable, mientras la rentabilidad sobre el activo se mantenga por encima de los intereses de la deuda; informar del impacto de la rotación en los resultados; proponer una política razonable de amortización y de reparto de dividendos, mirando el largo plazo y de acuerdo con la estrategia de negocio.
Es decir, debe servir de soporte eficaz al empresario, con propuestas que consoliden la rentabilidad y el crecimiento de la empresa a largo plazo, de acuerdo con las previsiones aprobadas por el Consejo de Administración.
Recomendaciones para el financiero:
Además de ser consciente de la función que debe desempeñar, tiene que reunir las dotes de un buen negociador, que deberá aplicar con los bancos y proveedores para hacer frente a sus exigencias.
Además de conocimientos técnicos, debe acreditar la preparación y experiencia suficiente para entender la visión global de la empresa y ayudar de manera activa en la elaboración de una política financiera que consolide la rentabilidad del Patrimonio Neto y sea un buen soporte a la estrategia del negocio.
Nota final: hemos pretendido, en una primera aproximación, explicar con sencillez y con sentido común la función básica que desarrolla el área económica y financiera de la empresa… Es solo una pincelada de todo lo que aprenderás en nuestra Especialización en Contabilidad y Finanzas para no Financieros.
por Sandalio Gómez | 14 Ago, 2021 | Noticias
La salida de Leo Messi del Barcelona ha sido, sin duda, el acontecimiento futbolístico del año. Ha captado la atención, no solo de los medios de comunicación del mundo entero y de los aficionados al deporte Rey, sino incluso de aquellos que no siguen el fútbol de manera habitual. El carisma del futbolista ha superado fronteras y se ha convertido en un movimiento que ahora clasificaríamos de “transversal”. Las dos preguntas que están en la mente de todos, son: ¿Cuáles son las razones reales del Barcelona que han impedido alcanzar en esta ocasión un acuerdo? ¿Qué motivaciones han prevalecido en Messi para no renovar por el club de su vida y de sus amores?
La respuesta no es sencilla, al no disponer de toda la información de lo que sucedió en realidad y comprobar que cada una de las partes ha ofrecido una versión distinta de lo sucedido. Una cosa es bien cierta: ambas partes transmitían a la opinión pública una disposición muy positiva, en especial desde el club, que todo iba por muy buen camino, incluso que estaba prácticamente hecho a falta de pequeños flecos. Sin embargo, de la noche a la mañana se vino abajo ante la sorpresa de propios y extraños.
Una reflexión inicial: el fútbol ha crecido desde sus inicios en base a sentimientos difíciles de explicar que compartían clubes, jugadores, socios y aficionados y configuraban el “alma” del club. La realidad actual, debido al proceso de comercialización y en especial a los derechos de televisión a partir del nuevo siglo, es muy distinta. Esos sentimientos solo permanecen en los aficionados; para los demás, se ha convertido en una industria que mueve muchos millones de euros. Hay que reconocer, aunque nos duela a algunos, que los sentimientos se han transformado en transacciones dinerarias. Se ha pasado del amor a unos colores, a los éxitos de un proyecto, para acabar en los números fríos de un negocio. En el camino se ha perdido, en gran medida, lo que llamamos “el alma” del deporte, que no se ve, pero se palpa, y es lo que en realidad da sentido a todo lo que hacemos en la vida.
¿Ha sido un problema de sentimientos y de valores?
Después de 21 años en el club que le contrató cuando era un chaval, que apostó por él y le convirtió, gracias a su talento, en el mejor jugador del mundo, le deja escapar por incapacidad de cuadrar sus cuentas, con total frialdad. Al mismo tiempo, el jugador llora emocionado, rodeado de su familia, al tener que abandonar su club… En menos de una semana está plenamente feliz de incorporarse a otro club, capaz de pagar con creces lo que el Barcelona no podía ofrecerle. La conclusión, aunque nos duela, es que no han sido solo sentimientos los que han prevalecido en este caso. No quiere decir que Messi no sea sincero cuando llora al tener que abandonar el club de su vida, contra su voluntad, pero detrás existen unas realidades económicas que no conviene olvidar y que sirven de pañuelo para enjugar las lágrimas. El problema de verdad es si se hubiera quedado en paro.
¿De proyecto deportivo?
El Barcelona lleva unos años complicados tanto en la Liga española como en la Champions, con cambios de entrenadores y una política errática de fichajes, la mayor parte de ellos fallidos. No parece fácil, que al menos a corto plazo, pueda encontrar de nuevo los éxitos deportivos a los que aspira y que por su historia se hace acreedor. Esa realidad la conocen bien el club y el jugador.
¿De dinero?
Leo Messi, según desvela El Mundo, tenía un sueldo de más de 550 millones en cuatro años, que le aseguraba 70 millones netos por temporada, contando con dos primas: una por renovar, de 115 millones y otra de fidelidad, de casi 78 millones. Si se confirman, son unas cifras desorbitadas -incluso para el mejor jugador del mundo y para los ingresos que genera- a las que se habían llegado porque el club, con tal de retener al jugador, revisaba al alza su contrato cada vez que lo solicitaba. Messi nos informa: «Me pidieron rebajar el 50% mi ficha y lo acepté y sin que mediara ninguna otra petición, me comunicaron que el acuerdo era imposible». En primer lugar, hay que advertir que el 50% de una cantidad enorme, sigue siendo enorme. Si de 70 millones de euros se rebaja la mitad, la cantidad de 35 millones que resulta no deja de ser una cantidad tremenda. Además, con el empeño de hablar de sueldos netos, el coste para los clubes adquiere niveles imposibles. En general, la política retributiva de los clubes se improvisa sobre la marcha y no aguanta un mínimo razonamiento de justicia conmutativa ni distributiva. Si además, se suma la crisis del Covid y el límite salarial que tienen los clubes, el Barcelona se ha visto obligado a reducir gastos a toda costa y, de manera especial, la retribución de los jugadores, incluido Messi.
La realidad económica, aunque tarde, es la que se ha impuesto. ¿Es posible que hasta ese momento los nuevos dirigentes no se dieran cuenta de la catastrófica situación económica y financiera del club, con unas deudas totales que superan los 1.000 millones de euros y unas pérdidas anuales de más de 400 millones? ¿Sería quizás su deseo de que Messi se quedara a toda costa, lo que mantuvo a los directivos ciegos e insensibles a los números del Balance? Es una versión poco verosímil. Debe haber algo más que lo explique. Por parte del jugador, quería quedarse, eso es evidente, pero sin renunciar, a sus 35 años, a conseguir su último gran contrato como futbolista. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.